BUENOS AIRES.- Sin apariciones públicas, la presidenta Cristina Fernández analizó ayer en la Casa Rosada junto a miembros de su Gabinete qué posición adoptará ante el primer paro convocado por la CGT a su Gobierno, a partir de la profundización del conflicto con el gremio de los camioneros. Luego de haber hecho un seguimiento del conflicto desde la residencia de Olivos durante la mayor parte de la jornada, la mandataria ingresó a la sede gubernamental poco antes de las 19 de ayer hablando por celular y con lentes oscuros. En medio de los reclamos de Hugo Moyano y mientras se espera la homologación del acuerdo salarial de camioneros, la mandataria recibió en su despacho a los ministros de Planificación, Julio De Vido; de Trabajo, Carlos Tomada; de Economía, Hernán Lorenzino, y el viceministro, Axel Kicillof. Además, entre otros que se dirigieron hacia el sector presidencial estuvieron los secretarios Legal y Técnico, Carlos Zannini y el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, además del titular de la AFIP, Ricardo Echegaray.
Casi 24 horas después de su regreso anticipado de Río de Janeiro, la mandataria se trasladó desde la quinta presidencial de Olivos hasta la Casa Rosada, aunque no se dio a conocer ninguna actividad oficial ni se mostró en público.
Mientras crecía la expectativa por el curso que iba a seguir en horas del mediodía de ayer el conflicto con los distribuidores de combustible y antes de que Moyano oficializara el paro de la CGT, el Gobierno seguía sin agenda oficial pero con señales de actividad. Sorpresivamente, el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, se reunió con el jefe de Gabinete, Juan Abal Medina, y poco después fue a la Sala de Periodistas para criticar el conflicto de camioneros y explicar el impacto que el paro generaba en su provincia. En paralelo, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, convocó a la prensa para informar sobre la reunión que había mantenido con las empresas aéreas que operan en Aeroparque para evaluar el conflicto de los controladores. Justo en ese momento, la Secretaría de Comunicación Pública dio a conocer un comunicado que anunciaba la decisión de la Presidenta de enviar al canciller Héctor Timerman en su representación a la ciudad de Río, para que participe de la reunión de urgencia de la Unasur por la posible destitución del presidente de Paraguay, Fernando Lugo.
Respaldo partidario
Mientras tanto, y sin el jefe partidario Daniel Scioli, la Comisión de Acción Política (CAP) del justicialismo se reunió ayer y rechazó el paro del sindicato de Camioneros que bloqueó las refinerías.
El gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, y el titular del bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, fueron los encargados de trasmitir la decisión del grupo, que repudió la medida que decretó el líder del gremio, Hugo Moyano. "Esta medida nunca debió tomarse", enfatizó Capitanich en conferencia de prensa en la sede partidaria de Matheu 130 de esta capital.
"Entendemos que existe el derecho a la manifestación de todos los ciudadanos, pero creemos que no es razonable promover una movilización de estas características por un problema determinado. De todos modos, somos respetuosos de las manifestaciones sociales", aclaró Capitanich.
A su turno, Rossi consideró: "no queremos que se repita nunca más, porque la sensación que hoy vivieron todos los argentinos era una sensación de mucha angustia y mucho temor por lo que pudiera pasar", subrayó el diputado por Santa Fe. Según sostuvo, "la decisión de hacerle un paro a la Presidenta es absolutamente injusta, incorrecta y sin legitimación".
Capitanich y Rossi leyeron un documento de la CAP con el rechazo a la medida tras una reunión de la que no participó Scioli, blanco de diferentes críticas de parte de los sectores más duros del kirchnerismo. (NA)